Éxito de El Barzón en Tlaxcala se basó en la unidad

El éxito de El Barzón en Tlaxcala, durante los años 90, se debió a la verdadera cohesión entre líderes campesinos y obreros con profesionistas y empresarios, pues juntos mostraron una férrea resistencia a los intentos de embargo que pretendía efectuar la banca; ahora, las organizaciones y movimientos sociales operan por separado.

Surgió en 1993, justo cuando representaba al país Carlos Salinas de Gortari, quien rompió el pacto clientelista Gobierno-Campesinado y dejó en incapacidad a la Confederación Nacional Campesina, la Central Campesina Independiente, la Confederación Nacional de Propietarios Rurales y la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas para defenderlos frente a la crisis de la deuda.

Ante la indefensión de los campesinos, la banca dio tratamiento a las deudas mediante juicios ejecutivos y mercantiles. En varios estados hubo embargos a maquinaria y ranchos, a pesar de que se trataba del patrimonio familiar de las familias.

En 1994, más de 20 estados del país (incluido Tlaxcala) ya habían aceptado la operación de El Barzón, pues los agricultores sintieron frustración al intentar modernizarse por medio del crédito y al final quedaron insolventes ante el alza de los réditos y la caída de su rentabilidad por los bajos precios de sus productos y el aumento del precio en los insumos.

En la entidad fueron más de 3,500 créditos eliminados, pues la presión social fue bastante, había manifestaciones de forma periódica y después se constituyó como un movimiento para presionar a los gobiernos en la entrega de programas sociales, dirigidos para el campo.

El último dirigente de El Barzón en la entidad fue Saúl Pérez Flores, originario de Tepetitla de Lardizábal, pero el movimiento poco a poco se disolvió (2014 su último año) porque su principal demanda (suprimir las deudas de campesinos) fue solucionada y porque los liderazgos se inmiscuyeron en escaños políticos y cargos públicos ofrecidos, además, el gobierno fiscalizó de mejor forma la dispersión de los recursos.

Sergio Sarmiento Rodríguez, coordinador del Congreso Agrario Permanente en Tlaxcala, destacó la fuerza que logró tener El Barzón en Tlaxcala, gracias la unidad de líderes campesinos y obreros con profesionistas y empresarios, a diferencia de ahora “pues cada quien jala agua para su molino”.

Recordó que ese movimiento se caracterizó siempre por denunciar el abuso de entidades financieras y la falta de apoyo directo a los deudores, por parte de las autoridades reguladoras del sistema financiero en México. También dijo que mostró su enérgico rechazo a la creación del Fondo Bancario de Protección al Ahorro y a la aprobación del anatocismo (cobro de intereses sobre intereses), también dirigió sus objetivos y acciones por la reactivación del campo, el fortalecimiento de los pequeños y medianos productores, así como la defensa del patrimonio de las familias tlaxcaltecas.

“A la fecha necesitamos una organización plural e incluyente, comprometida social y políticamente, que encabece una lucha por la equidad social y económica, combata la corrupción, esté en pro de los derechos humanos y del agro tlaxcalteca”, aseveró.

Insistió en que Tlaxcala tiene buenos liderazgos, pero cada quien busca solución a sus propios problemas y no engloba una causa conjunta que ejerza presión al sistema y brinde los resultados esperados en cada esfera.

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Redacción
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