De hecho, se presenta en puestos de venta en días específicos y en municipios bien identificados como Calpulalpan, Zacatelco, Tlaxcala, Contla, Amaxac y Totolac, entre otros.
A diferencia de los hogares, del alumbrado público y por bombeo de agua potable, a aquellos mercantes les resulta sencillo obtener electricidad de forma ilegal y, por lo general, no reciben sanciones por parte de la CFE.
Las familias que optan por albergar a los llamados “diablitos” cometen un delito penado por la ley, y si son descubiertos, inmediatamente les cortan la electricidad y estarán sujetos a cuantiosas multas.
Según el artículo 368 del Código Penal Federal, si un usuario hurta electricidad, es decir, cuando no cuenta con contrato de suministro o medidor de energía eléctrica, será sancionado con prisión de tres a diez años y multa de más de 66,450 pesos.
Los “diablitos” que instalan usuarios en sus casas o negocios son fácilmente descubiertos por personal de la paraestatal, pues su sistema es moderno, refirieron los funcionarios en la reciente convención de superintendentes de la zona central.