¿Cuál es el daño que generan? Al ser introducidas en un nuevo medio, las plantas desarrollan un comportamiento diferente al que tenían en su ecosistema de origen, pues carecen de las medidas de control de su área de distribución natural. En ese sentido, resulta peligroso para los ecosistemas que tienen un cierto ritmo en sus procesos biológicos.
De acuerdo con el doctor José Luis Martínez, experto en clasificación de plantas de la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UATx), cuando se siembra una especie que no es propia del espacio, pueden llegar a invadir espacios sin límites, debido a que “su ventaja es que crecen y se reproducen rápido porque son de fácil adaptación”.
El caso más conocido en Tlaxcala de especies invasoras es el de la jacaranda, sin embargo, hay dos más que también se han apoderado de nuestro paisaje sin darnos cuenta.
LA JACARANDA
Originaria de Sudamérica, la jacaranda es propia de climas tropicales. Resulta novedoso descubrir que poco a poco se ha adaptado al clima frío de Tlaxcala, ¿cuáles son los cambios que ha generado dicha adaptación? La pérdida de hojas en determinadas épocas del año, su mes de floración y la relación con otros organismos.
En Brasil, de donde provienen las jacarandas que actualmente lucen en Tlaxcala, las flores moradas crecen de octubre a diciembre, mientras que en nuestro territorio la efervescencia violeta es exclusiva de marzo.
Si bien la introducción de esta especie no ha generado consecuencias como plagas o pérdida de habitad para otras especies, sí representan un importante cambio para la diversidad local.
“Las jacarandas no tiene controladores naturales y por ser vistosas las personas las propagan tanto que ya forman parte de nuestro entorno. Probablemente su debilidad es que son sensibles a los medios contaminantes que afectan sus raíces”, detalló el doctor José Luis Martínez.
EUCALIPTO
Es natural de Australia y de Tasmania, donde se pueden encontrar más de 300 especies del árbol de eucalipto, pero en realidad se puede encontrar cultivado en muchas regiones del mundo para la producción de madera, fabricación de pulpa de papel y obtención de aceite esencial y para Tlaxcala no fue la excepción.
En nuestros bosques abundan los eucaliptos debido a los diferentes usos que la comunidad les ha otorgado. Además, por la rapidez de crecimiento, fueron introducidas de manera exponencial, según señala el experto del Centro de Investigación de Ciencias Biológicas.
“Al intentar reforestar un área, el eucalipto es la especie en la que se piensa porque crecen muy rápido. Pero la desventaja es que buscan el agua y son muy competitivas con respecto al recurso hídrico en comparación con las otras plantas”.
Por otro lado, está comprobado que sus hojas liberan sustancias químicas que llegan al suelo y no permiten la germinación de las especies nativas del estado. En ese sentido, lo común en los bosques de eucalipto es ver un pastizal debajo de las copas.
Los eucaliptos son muy agresivos e impacta a la diversidad local, entonces sí hay consecuencias de su introducción, agregó el doctor Martínez.
LA PALMERA
La gran mayoría de las especies de palmera proceden de las regiones tropicales de América, Malasia y de África. Aún así, se han introducido a nuestra entidad desde hace años. Tanto en Tlaxcala como en Apizaco y Amaxac se han convertido también en parte de la postal que identifica a los municipios.
La tendencia de destinar enormes extensiones tierra para el cultivo de palmeras ha generado una gran pérdida de ecosistemas nativos, es decir, se les quita la oportunidad de crecer en un entorno que idealmente les favorece.
Estos árboles ornamentales resistentes al frío se han plantado en jardines en los últimos 50 años, por lo que cada vez es más común verlas crecer tan alto como en los climas tropicales de donde provienen.
Todas las plantas exóticas que tenemos en Tlaxcala se han adaptado al medio natural. De acuerdo con José Luis Martínez, no es necesario derribarlas ni intentar quistarlas porque “además de ser ilegal, afecta a los organismos que ya dependen de ella”. No obstante, la sugerencia es sembrar árboles nativos cuando estas se sequen naturalmente.
“Lo mejor es considerar el espacio que están ocupando las plantas invasoras para sembrar otras en su lugar. Los encinos, el zapote blanco y los tepozanes son, a nivel local, las mejores opciones”, detalló.
Las especies nativas representan un aporte muy importante en el equilibrio del medio ambiente, entre las ventajas que encontramos, es que las plantas autóctonas requieren de cuidados mínimos, pues “están adaptadas al clima y al ambiente de la zona, lo que las regula para con el resto del ecosistema”.