Los trabajos de restauración de la fuente de la Santa Cruz, ubicada en el zócalo de la capital tlaxcalteca, se encuentra en la etapa final de restauración por parte de especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Este monumento fue objeto de pintas como parte de las protestas del pasado #8M, para visibilizar el hartazgo de las mujeres, ante hechos de violencia y que vulneran sus derechos, que en una manifestación pública derivaron en estas pintas.
El tratamiento consistió en la limpieza del monumento, la protección del material pétreo, que requiere un tratamiento especial debido a el impacto que tiene el medioambiente en estos materiales y los químicos que se utilizan para el retito de los aerosoles utilizados.
De manera precautoria, desde 2023, se utiliza una capa que permite que la pintura sea retirada más fácil y para que la afectación al patrimonio no sea de alto impacto, además de provocar el menor daño posible a la infraestructura.
La madera que fue utilizada para cubrir la fuente ya fue retirada, sólo permanecen las líneas precautorias que no permiten el paso por la zona para no entorpecer los trabajos de los restauradores, se espera que en breve las acciones concluyan en este monumento.
Esta fuente tiene una historia peculiar, debido a que fue un regalo de la entonces Tlaxcala provincia de la Nueva España, del rey Felipe IV, quien fuera el soberano español alrededor del año 1646.
Este obsequio a la ciudad de Tlaxcala da testimonio de la estrecha relación con la corona española, al ser el pueblo tlaxcalteca aliado en el proceso de la Conquista, fue elaborada con cantera y con un diseño en el que se resalta la cruz labrada y seis querubines, fue una de las primeras ornamentaciones de esta plaza en el siglo XVI.




