La Laguna de Acuitlapilco, cuya extensión territorial consta de 10 kilómetros cuadrados y es considerada el último cuerpo natural de agua en Tlaxcala y sitio de tradición turística, muestra signos claros de recuperación después de los periodos de sequía que en los últimos años la llevaron al borde de la desaparición.
Durante un recorrido, se constató que en el lugar se observa un espejo de agua amplio que refleja el cielo limpio, rodeado de vegetación ribereña que comienza a reverdecer.
Situada entre los municipios de Tlaxcala, Xiloxoxtla y Tepeyanco, en las orillas aún se aprecian zonas enlodadas, evidencia del bajo nivel que mantuvo hasta hace poco, pero el avance es visible: la laguna luce nuevamente viva, con aves sobrevolando, vida acuática y pastoreo en sus alrededores.
Durante los últimos años, la combinación de lluvias abundantes, desazolve de barrancas y canales, y acciones comunitarias de reforestación han permitido la recuperación del nivel de agua.
Vecinos y autoridades de la Secretaría de Medio Ambiente, de la Secretaría de Infraestructura y de la Comisión Nacional del Agua han señalado que no deben bajar la guardia, pues la laguna aún recibe descargas y arrastres de azolve que comprometen su permanencia.
El embalse ha sido históricamente un referente cultural y turístico para la región; generaciones enteras de familias tlaxcaltecas la visitaban como lugar de descanso y convivencia.
Su reciente resurgimiento abre la posibilidad de que vuelva a consolidarse como un espacio recreativo y ecológico, siempre y cuando se mantengan los trabajos de conservación y control de la contaminación.
Las imágenes muestran un espacio en recuperación, pero también dejan ver cicatrices: taludes erosionados, zonas donde antes hubo vegetación y ahora apenas brota el verde. Esas huellas subrayan que la laguna sigue siendo frágil, dependiente de lluvias bondadosas y del compromiso ciudadano y gubernamental para protegerla.




