La represa Mariano Matamoros, situada en Ixtacuixtla, alcanzó su máximo llenado y ello representa un latente riesgo de inundación en comunidades de la parte baja de la demarcación, mientras que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) permanece pasiva a 48 horas del más reciente desborde del río Ajejela.
A un año de que el temporal de lluvia dejó a más de 150 familias damnificadas en Ixtacuixtla, el fenómeno meteorológico se volvió a presentar, lo que refrescó la memoria de los habitantes de San Isidro Popocatla y San Diego Xocoyucan.
Las intensas lluvias de aquel temporal provocaron el desbordamiento del río Ajejela, dejando tras de sí un saldo devastador viviendas afectadas, pozos contaminados, pérdidas agrícolas y una fábrica paralizada. Un año después, el fenómeno se repitió. Y aunque las comunidades han aprendido a organizarse, el riesgo permanece mientras las autoridades federales se mantienen al margen.
El embalse considerado el segundo más importante en Tlaxcala representa un riesgo para al menos cinco comunidades ubicadas kilómetros abajo, entre ellas: Popocatla, Cerro Gordo, Chapultepec, cabecera municipal, San Diego Xocoyucan y Santa Inés Tecuexcomac.
Pobladores del lugar, lamentaron que personal de la Conagua ni la Secretaría de Infraestructura se constituyan en el lugar del siniestro, dejando el río desbordado, mientras que el alcalde de Ixtacuixtla, Alberto Hernández Olivares, anunció que este martes sostuvieron una reunión con representantes del gobierno federal para solicitar el apoyo de maquinaria.
“Si hubiéramos seguido ahí, otra vez, seguro que nos lleva la corriente, fue una tempestad de toda la noche”, expresó María Ventura, quien no olvida la madrugada en que el agua arrasó con su vivienda.
Hoy la familia vive unos metros más arriba del afluente, en una vivienda construida con recursos del gobierno estatal, con agua y luz compartidas por su hija, pero sin apoyo federal ni programas sociales que les permitan recuperarse por completo.
“Nosotros sembramos hortalizas cuando hay temporada, pero no tenemos tierra propia, solo recuperamos algunas pertenencias”.
Este domingo, cuando se repitió el desbordamiento por las lluvias recientes, el talud comunitario en Popocatla funcionó: el Ajejela pasó crecido, pero sin causar daños. No obstante, kilómetros más abajo, donde el río está fracturado, se desbordó en las comunidades de San Diego Xocoyucan, Tecuexcomac y San Mateo, esta última perteneciente al municipio de Tepetitla de Lardizábal.
En respuesta, el día de hoy reiniciaron trabajos de construcción de un nuevo talud entre los municipios de Ixtacuixtla y Tepetitla, a cargo de personal municipal.
“La gente está al pendiente, pero ante una nueva crecida no estamos exentos. Eso sí, preparados, pues la presa nuevamente se llenó”, reconoció el alcalde de Ixtacuixtla, Adalberto Hernández Olivares.
Subrayó la urgencia de realizar un desazolve integral del Ajejela desde su nacimiento en la presa Mariano Matamoros hasta su conexión con el río Atoyac.
“Está lleno de árboles y maleza. Si no se limpia, el riesgo de otro desborde seguirá igual que en 2024 y ahora en 2025”, advirtió.
Mientras la población y ayuntamientos redoblan esfuerzos, la Conagua no ha iniciado trabajos directos en la zona afectada, a pesar de los llamados de autoridades locales y de la población. Tampoco la Secretaría de Infraestructura ha desplegado maquinaria en el tramo crítico.




