Joven jugador de futbol americano pierde la vida tras accidente en autopista Puebla-Tlaxcala

El futbol americano en Tlaxcala y Puebla se encuentra de luto tras la muerte de Rogelio Máximo N., conocido como Max, joven jugador que perdió la vida en un accidente vehicular registrado sobre la autopista Puebla-Tlaxcala.

La noticia ha cimbrado a la comunidad deportiva por la historia de vida que queda truncada. Max no sólo era un atleta en formación, sino un joven que creció entre cascos, tacleadas y valores inculcados desde casa, al ser hijo de César N., head coach y presidente del equipo Bulldogs de Tlaxcalaorganización que lo vio formarse desde temprana edad.

De acuerdo con los primeros reportes, el percance ocurrió a la altura del kilómetro uno, en la zona de Misiones de San Francisco, donde la camioneta Chevrolet Traverse blanca que conducía el joven se impactó contra un tractocamión, que tras la colisión, una de las unidades se incendió, provocando una intensa movilización de cuerpos de emergencia.

Bomberos y paramédicos trabajaron durante varios minutos para sofocar las llamas; sin embargo, al controlar el fuego confirmaron que el conductor ya no contaba con signos vitales. La circulación en la autopista permaneció cerrada por varias horas mientras se realizaban las diligencias correspondientes.

Horas después, se confirmó que la víctima era Max, quien actualmente formaba parte de los Aztecas de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), donde se desempeñaba como ala cerrada (tight end), destacando por su disciplina, entrega y compromiso dentro y fuera del campo.

La noticia provocó una inmediata reacción de compañeros, entrenadores y organizaciones deportivas. Bulldogs anunció la suspensión de actividades en todas sus categorías como muestra de duelo, reflejo del profundo impacto que deja la partida de uno de los suyos.

Uno de los mensajes más sentidos fue el de su head coach en Aztecas UDLAP, Raúl Rivera, quien expresó el dolor que embarga al equipo con palabras que retratan la dimensión humana de la pérdida:

La muerte se comprende cuando las personas han cumplido su ciclo de vida… sin embargo, cuando te sorprende en plena juventud, con miles de planes por hacer, los designios no se aceptan resignadamenteRaúl Rivera

En su despedida, Rivera evocó al jugador y al joven que convivía día a día con sus compañeros: disciplinado, ordenado y ejemplo de superación.

“Tu partida me desgarra por dentro… extraño cada momento a mi Max”, expresó, al tiempo que lo describió como un “valeroso guerrero” cuya esencia permanecerá en el equipo.

El mensaje concluye con una imagen que ha resonado entre la comunidad: la de un “pájaro de fuego circundando el universo como la luz”, metáfora que busca dar sentido a una ausencia que resulta difícil de asimilar.

Para quienes compartieron vestidor con él, Max era más que un número en el roster, era el compañero que alentaba, el amigo constante y el joven que proyectaba un futuro prometedor tanto en el deporte como en su vida personal. Su historia representa la de muchos atletas que encuentran en el futbol americano una escuela de vida, disciplina y pertenencia.

Hoy, los emparrillados quedan en silencio, cascos y jerseys se convierten en símbolos de duelo, mientras Bulldogs y Aztecas (dos equipos que marcaron su camino) comparten una misma ausencia.

La partida de Max deja un vacío profundo, pero también el recuerdo de un “guerrero tlaxcalteca” que, como lo describió su entrenador, seguirá presente en cada jugada, en cada grito desde la banca y en cada historia que se cuente sobre él.

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Redacción
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