El relato comienza en Acapulco, donde un hombre llamado Filiberto muere ahogado. El narrador detalla que gran parte de su vida la pasó en Tlaxcala y Teotihuacán, pues era un apasionado de las culturas antiguas y gozaba estar cerca de los sitios arqueológicos del país.
En su última visita a la famosa playa guerrerense, y en circunstancias algo extrañas, salió a nadar a la medianoche y no pudo salir con vida del agua. Este suceso, fue asociado con la figura mesoamericana del Chac Mool que guardaba en su casa.
Lo narrado en esta obra no está alejada a la realidad científica alrededor del tema, pues a pesar de su amplio campo de estudio, las interpretaciones sobre la figura aún son muy variadas. La única constante es que pertenecen a un contexto sagrado.
El Chac Mool nunca fue representado ni explicado en documentos históricos de las culturas tolteca, mexica, maya, purépecha u otras de las grandes de Mesoamérica, pero ya que siempre se les encuentra en pequeños templos del periodo Posclásico, es decir, a los años 900-1521 de nuestra era, estas esculturas se asocian con juegos de pelota y con la lluvia.
Por otro lado, Chac Mool tiene tintes bélicos de la cultura tolteca, pues posee elementos muy similares a los de los atlantes, especialmente las armas que lo acompañan.
En la ex hacienda de San Juan Mixco, ubicada en Santa Apolonia Teacalco, fue construida entre los siglos XVIII y XIX. Actualmente este inmueble está en ruinas y es propiedad privada, pero muy cerca de ese lugar se han hallado chac mooles.
Actualmente una de las piezas se exhibe en el Museo Nacional de Antropología e Historia y sus dimensiones son de casi metro y medio de largo por 60 centímetros de alto. Otra de menor dimensión está resguardada en el Museo Regional de Tlaxcala. De ambas se calcula que fueron talladas entre los años 850 y 1200.
Puedes visitar esta última pieza en la exposición permanente “Tlaxcala, tierra de encuentros”, en el segundo piso del Museo Regional de Tlaxcala, ubicado en la calzada de San Francisco, frente al campanario del exconvento de San Francisco. El costo de entrada es de 95 pesos y está abierto de martes a domingo de 9:00 a 17:00 horas.