De acuerdo con fuentes de seguridad, el hallazgo se realizó aproximadamente a las 14:00 horas en el municipio de Tetlatlahuca, y éste se derivó de una serie de confesiones tras la captura de seis sicarios originarios de Nayarit.
El inmueble, una casa de seguridad ubicada en la comunidad de Atenco, junto al río Zahuapan, resguardaba un arsenal, vehículos, equipo táctico con las siglas del grupo delictivo y, bajo el pavimento del patio, los restos de un torso humano cubierto con cemento.
Asimismo, se decomisaron motocicletas y camionetas presuntamente utilizadas para actividades delictivas.
Informantes indicaron que el torso exhumado bajo cemento sugiere que el inmueble no solo era un centro de entrenamiento, sino un lugar de ejecución y ocultamiento de víctimas.
El desmantelamiento inició con el hallazgo de una fosa clandestina en una obra negra del municipio de Panotla. En ese sitio, fueron localizados los cuerpos desmembrados de tres personas.
Entre las víctimas se identificó a Rolando Humberto “N”, alias “El Pescado” (31 años), presunto líder de la banda local “Los Pescados”, dedicada a la extorsión, robo a transportistas y cobro de piso en Apizaco, Tlaxcala. Además, se le vinculaba con una masacre de estudiantes en Oaxaca en el año 2025.
También figuró Manuel Uberto “N”, alias “El Pescadito” (23 años), escolta personal y medio hermano del líder, mientras que la tercera víctima permanece en calidad de desconocida.
Los 6 detenidos confesaron que la ejecución fue un ataque directo para eliminar a la competencia y tomar el control total de la “plaza” en Tlaxcala. Las víctimas habían sido privadas de su libertad el pasado 5 de enero en Tetla de la Solidaridad.
Tras la captura de los sicarios nayaritas por parte de la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada (FEMDO) y la Guardia Nacional (GN), las autoridades se trasladaron a la casa de seguridad en Tetlatlahuca.
Informes previos de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) señalaban que Tlaxcala era uno de los 5 estados donde el CJNG no tenía operaciones activas. Sin embargo, la sofisticación del equipo táctico hallado, la procedencia de los sicarios (Nayarit, bastión del CJNG) y la brutalidad de las ejecuciones confirman una disputa territorial abierta entre la célula de Jalisco y bandas locales.
Actualmente, la Fiscalía General de la República (FGR) mantiene el inmueble de 2 pisos y portón café bajo resguardo, mientras peritos del Instituto de Ciencias Forenses continúan procesando la escena para identificar si existen más restos humanos enterrados.
Las investigaciones federales apuntan a indagar los nexos y operaciones de la banda de “Los Pescados” y la relevancia en la región para ser blanco de una incursión armada de un grupo delictivo foráneo.




