Turistas europeos arribaron a Tlaxcala como efecto colateral de los hechos suscitados el pasado lunes en la zona arqueológica de Teotihuacán, en el Estado de México, al ser modificada su agenda de viaje por parte de empresas tour operadoras.
De esta forma, recorrieron atractivos como la basílica de Nuestra Señora de Ocotlán, el santuario de San José, el Conjunto Conventual Catedralicio de Nuestra Señora de la Asunción, entre otros sitios de relevancia histórica y turística.
Tras dialogar con guías de un grupo de turistas europeos, en su mayoría de origen polaco, quienes afirmaron que su estancia en la entidad tiene que ver con un repentino cambio de agenda.
Relataron que el pasado 20 de abril transcurría con normalidad su itinerario en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, en la Ciudad de México, cuando una llamada alteró todo: un tiroteo había sido reportado en la pirámide de La Luna de la zona arqueológica de Teotihuacán, su siguiente destino.
“Íbamos a ir a Teotihuacán, pero después de los hechos nos avisaron. Eran cerca de las 13:00 horas; el incidente ocurrió antes del mediodía”, relata Roberto, guía de una agencia de viajes que opera en la Ciudad de México.
Dice que la advertencia llegó incluso desde instancias diplomáticas. “Nos hablaron de la Embajada de Polonia en México para que no fuéramos. Por seguridad decidimos cambiar el recorrido”.
El viraje llevó al grupo hacia Tlaxcala. En lugar de las pirámides del altiplano mexiquense, los visitantes europeos recorrieron la zona arqueológica de Cacaxtla, el Centro Histórico de la capital, el Palacio Municipal y los relatos fundacionales vinculados a Xicohténcatl.
La contingencia se convirtió en una oportunidad para mostrar otro rostro del país. “Vivir es increíble…”, resume Roberto, todavía sorprendido por la cadena de decisiones que transformó el día.
Asegura que en 25 años de trabajo en México, es la primera vez que una situación de seguridad altera de forma tan directa uno de sus recorridos.
Sin embargo, relativiza el temor: “En febrero estábamos en el sureste cuando se difundió la noticia sobre Nemesio Oseguera Cervantes, y la gente no se asustó; estábamos a más de mil 500 kilómetros de Jalisco”. El grupo -adultos en su mayoría- había elegido como primer punto el templo guadalupano por afinidad religiosa.
Polonia, su país de origen, mantiene una profunda tradición católica. No es casual que entre los visitantes surgiera la figura de Karol Józef Wojtyła, el pontífice polaco que fortaleció el vínculo espiritual con México y cuya devoción por la Virgen de Guadalupe marcó una época.
“Querían conocer este santuario antes de cualquier otra cosa”, explica el guía.
La ruta improvisada incluyó también la Basílica de Nuestra Señora de Ocotlán, donde fueron recibidos con una sorpresa poco habitual: celebraciones litúrgicas en idioma polaco.
“Es increíble”, dijo Roberto. “El religioso de Ocotlán sabe polaco. La gente está muy contenta”.
Sin embargo, no todos los sitios estaban disponibles. En la zona arqueológica de Tecoaque el acceso permanece restringido a visitas guiadas con grupos escolares.
Un antropólogo del lugar explicó que continúan trabajos de restauración y la instalación de cámaras de videovigilancia en el perímetro.
“Por ahora todo está en desorden al interior”, reconoció.
“Nos llevamos gratos recuerdos de Tlaxcala”, expresó una turista polaca de mediana edad. Entre templos religiosos, vestigios prehispánicos y relatos históricos, el desvío abrió una ventana inesperada a una región menos transitada.




