El segundo temporal de lluvias comienza a tomar fuerza en Tlaxcala después de la canícula. El agua vuelve a poner a prueba a la entidad, donde las presas mantienen niveles elevados y algunas ya alcanzaron su máxima capacidad.
El episodio mostró la vulnerabilidad de algunas zonas urbanas ante lluvias intensas en periodos cortos, particularmente donde el agua encuentra dificultades para desalojarse por la saturación de los drenajes y la acumulación de basura en las alcantarillas.
A este escenario se suma el nivel que mantienen los principales cuerpos de agua de la entidad.
De acuerdo con el registro de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), correspondiente al 18 de agosto de 2026, las 16 presas monitoreadas en Tlaxcala almacenan 58.75 millones de metros cúbicos, equivalentes al 88.37% de su capacidad total, estimada en 66.48 millones de metros cúbicos.
La información fue reportada por Pedro Misael Albornoz Góngora, titular de la Dirección Local de Conagua en Tlaxcala, quien mantiene vigilancia sobre los niveles de almacenamiento ante la posibilidad de nuevas precipitaciones.
Cinco embalses ya reportan 100% de almacenamiento: La Cañada, en Lázaro Cárdenas; Pozuelos, en Nanacamilpa; Guridi y Alcocer, en Hueyotlipan; Mazapa, en Calpulalpan y Mariano Matamoros, en Ixtacuixtla.
Otros también se encuentran cerca de su máxima capacidad: San Fernando registra 93.46%; San José Atlanga, 89.15%; El Sol, 84.78%, y La Luna, 82.16%.
El nivel de los embalses obliga a mantener vigilancia sobre los escurrimientos que puedan generarse durante las próximas tormentas, principalmente en las zonas ubicadas aguas abajo de presas, barrancas y cauces.
En el territorio rural también son observados los cerca de 800 jagüeyes, utilizados para almacenar agua destinada principalmente a actividades agrícolas y ganaderas. Una lluvia intensa puede elevar rápidamente sus niveles y generar escurrimientos hacia terrenos de cultivo, caminos y comunidades.
Juan Rodríguez, integrante de Protección Civil, recomendó a la población mantenerse atenta a los avisos oficiales, evitar cruzar corrientes de agua y no intentar atravesar calles inundadas en vehículos. También pidió alejarse de barrancas, ríos, presas y jagüeyes durante las tormentas.
Entre las medidas preventivas se encuentra mantener despejadas las coladeras, evitar arrojar basura en la vía pública y retirar de azoteas, patios y balcones objetos que puedan ser desplazados por el viento.
A los automovilistas se les recomienda reducir la velocidad, encender las luces y evitar circular por sitios donde el nivel del agua impida conocer la profundidad o la condición del camino.
Las familias que viven cerca de cauces, barrancas o zonas susceptibles de inundación deben identificar con anticipación rutas de evacuación y lugares seguros para resguardarse en caso de una emergencia.
Las tormentas pueden estar acompañadas de actividad eléctrica, granizo y rachas fuertes de viento, por lo que Protección Civil recomienda no permanecer bajo árboles, estructuras metálicas o anuncios durante los periodos de mayor intensidad.
El aguacero del 14 de agosto, con 41 milímetros de precipitación, permanece como el antecedente inmediato de un temporal que puede generar lluvias capaces de modificar las condiciones de calles, carreteras y cauces en pocas horas.
Por ello, las autoridades mantienen el llamado a la prevención: consultar los avisos meteorológicos, atender las indicaciones oficiales y evitar actividades de riesgo durante las tormentas puede reducir las posibilidades de accidentes y afectaciones.




