La titular de la Secretaría de las Mujeres (SM), Nydia Cano Rodríguez, planteó una visión de largo plazo en la que las unidades especializadas de seguridad, conocidas como policías rosas o naranjas, dejen de existir para dar paso a una corporación íntegramente sensibilizada.
Sin embargo, durante su reciente comparecencia ante los medios, la funcionaria omitió presentar indicadores de desempeño, estadísticas de atención o el estado actual del equipo entregado al inicio de la administración, dejando en la incertidumbre la efectividad real de esta fuerza de primer contacto.
La policía de género en Tlaxcala inició operaciones formalmente el 13 de febrero de 2023, con un despliegue de 13 patrullas y 42 elementos especializados bajo la consigna de actuar con estricto apego a los derechos humanos.
En aquel momento, la administración estatal destacó que estas unidades realizarían patrullajes preventivos y traslados de víctimas con atención psicológica.
A más de 3 años de distancia, la vocería de las mujeres no precisó si ese parque vehicular continúa patrullando, cuántas llamadas han atendido o si la presencia de estos elementos ha contribuido a la disminución de la violencia en puntos críticos del estado.
Respecto a la existencia de estas fuerzas segregadas, Cano Rodríguez sugirió que su permanencia es solo una medida correctiva ante la falta de formación general en las instituciones de seguridad.
“Yo creo que, en una utopía, no debería haber ya policías rosas o naranjas por completo”, afirmó la secretaria, argumentando que la meta institucional es que todos los elementos operativos dominen los protocolos de género.
A pesar de que la Secretaría de las Mujeres reportó contar con un presupuesto 3 veces superior al de ejercicios anteriores, combinando partidas estatales y federales, no se especificó qué porcentaje de estos recursos se destina directamente al mantenimiento y operación de la policía de género.
La funcionaria centró su discurso en la capacitación del personal administrativo de los municipios, pero evitó profundizar en el costo-beneficio de las unidades rosas que hoy operan en la entidad.
La visión de la dependencia se enfoca en que la especialización no sea una excepción, sino la regla en toda la función pública.
“Si el funcionariado entiende los protocolos, no importa si hay policía rosa o hay policía naranja”, puntualizó Cano Rodríguez.
No obstante, la falta de datos duros sobre el número de casos atendidos por los 42 elementos originales o la vigencia de sus certificaciones como primer respondiente genera dudas sobre el alcance de la estrategia en los 60 municipios.
La secretaria insistió en que estas unidades cumplen actualmente una función de puente mientras se alcanza una sensibilización universal.
“Hoy, en este tiempo, es importante; en un futuro deberíamos erradicar las policías naranjas o rosas porque ya todos estaremos capacitados y sensibilizados”, concluyó.




